Redacción EntreMes | publicidadentremes@gmail.com
La tradicional Danza del Gran Diablo, una de las expresiones folclóricas más representativas de La Chorrera, tiene sus raíces en las celebraciones coloniales del Corpus Christi, una festividad que combinaba elementos religiosos y populares y que alcanzó gran relevancia en las principales ciudades del Panamá colonial.
Según una investigación del magíster Arturo Guzmán Navarro, la danza surge como parte de las manifestaciones culturales que acompañaban la procesión del Corpus Christi en ciudades como Panamá, Portobelo, Natá, La Villa de Los Santos y Santiago. Durante estas celebraciones, los cabildos patrocinaban diversas danzas ejecutadas por personas afrodescendientes, cuyos bailes eran acompañados por tambores y flautas, mientras la música religiosa se interpretaba con voces, guitarras y violines.
Los registros históricos muestran que, a finales del siglo XVIII, ya existían representaciones de diablos, mojigangas y personajes populares dentro de las festividades religiosas, reflejando el sincretismo entre la fe católica y las tradiciones populares. Entre los personajes destacados figuraban los llamados «diablos parrampanes» y el «Toro Guapo», figuras que aún forman parte del imaginario cultural panameño.
Durante el período colombiano, las festividades religiosas experimentaron un notable declive debido a la crisis entre la Iglesia Católica y el Estado, agravada por la confiscación de los bienes eclesiásticos en 1861. En La Chorrera, las celebraciones religiosas se limitaron principalmente a la festividad de San Juan Bautista cada 24 de junio.
Sin embargo, un importante documento histórico, el Decreto Alcaldicio No. 7 del 20 de abril de 1910, que reglamentó la Fiesta del Santo Patrón San Francisco de Paula, ofrece indicios sobre el posible resurgimiento de las celebraciones del Corpus Christi en el distrito.
El historiador Guzmán, determinó que, si fuera así, surge una pregunta obligada. ¿Quién pudo haber gestionado la organización de la primera Danza del Gran Diablo?. Se sabe que, desde final de la década de 1890, el párroco de la iglesia de San Francisco de Paula, lo era el dinámico santeño «cantor» Antonio Henríquez. El mismo que se pronunció el 6 de noviembre de 1903 a favor del Acta de Adhesión a la Separación de Panamá de Colombia, y en 1922, fungió como tesorero de la Feria que organizó y realizó el Centro Chorrerano. Acaso estamos frente al mentor de las festividades del Corpus Christis, y con ello, los inicios de la tradicional Danza del Gran Diablo en La Chorrera…
Una publicación de 1977 relata que «El Corpus Christi sigue celebrándose aquí en La Chorrera con la presentación de los altares alrededor del templo y después salen los Diablitos, los Parrampanes, los Mantúes, el Toro Guapo, etc. adornados con vistosos vestidos a colores llamativos y que recorren durante todo el día la población haciendo demostración de sus bailes y danzas.
Hoy, la Danza del Gran Diablo constituye un valioso patrimonio cultural chorrerano, testimonio vivo de la herencia colonial, la religiosidad popular y la riqueza folclórica que distingue a Panamá.



