Eva Pérez | publicidadentremes@gmail.com
La producción bufalina continúa ganando terreno en Panamá Oeste, donde actualmente existen ocho fincas dedicadas a la cría, ceba y producción de leche de búfalo, una actividad que poco a poco despierta el interés de productores por su potencial económico.
Según la ingeniera Lisseth López, coordinadora de Ganadería del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) en Panamá Oeste, la provincia cuenta con una población aproximada de 200 búfalos, cifra que mantiene una tendencia de crecimiento.
A pesar de este avance, los productos derivados del búfalo aún no logran conquistar plenamente el paladar de los panameños. La carne, el yogurt, el queso fresco y la mozzarella elaborados a partir de esta especie han comenzado a abrirse espacio en el mercado, ampliando la oferta gastronómica y generando nuevas oportunidades para los productores locales.
Uno de los principales atractivos es el valor nutricional de la carne de búfalo. Productores del sector destacan que contiene menos de un 1% de grasa en algunos cortes, aporta cerca de 20 gramos de proteína por cada 100 gramos de carne y constituye una importante fuente de hierro, zinc y vitaminas del complejo B. Además, presenta menores niveles de colesterol y calorías en comparación con la carne de res.
El precio de comercialización también varía según el mercado. De acuerdo con productores de la región, una libra de carne de búfalo puede venderse entre B/.3.50 y B/.20.00, mientras que en restaurantes especializados puede alcanzar valores más altos.
Sin embargo, el desarrollo de esta actividad enfrenta desafíos. López, explicó que actualmente la carne de búfalo no es reconocida comercialmente como un producto diferenciado, ya que se vende como carne de res. A ello se suma que no existen normas sanitarias específicas de la Comisión Panameña de Normas Industriales y Técnicas (COPANIT) para su procesamiento.
El MIDA indicó que esta situación limita la expansión formal del mercado, por lo que gran parte del consumo se realiza de manera artesanal en las comunidades donde se desarrolla la actividad bufalina.


