Eva Pérez | publicidadentremes@gmail.com
Un reciente estudio liderado por el equipo de investigación en ecología funcional y aplicada de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), ha revelado resultados alentadores sobre la calidad ambiental de los manglares y ecosistemas estuarinos de la Bahía de Chame.
Los hallazgos forman parte de una investigación que analiza los efectos del cambio ambiental global sobre ecosistemas costeros clave en el país entre los años 2015 y 2016.
La investigación evaluó parámetros hidrológicos y oceanográficos como pH, temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, nutrientes y la presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal, con el objetivo de establecer el estado de salud ambiental de estos sistemas naturales.
Durante el estudio, se encontró que los manglares y estuarios de Chame mantienen niveles considerados buenos de calidad ambiental, especialmente en comparación con zonas más urbanizadas como el estuario del río Juan Díaz, en la ciudad de Panamá. En Chame, los valores de pH, salinidad, oxígeno disuelto y temperatura mostraron variaciones entre la temporada lluviosa y la seca, influenciados principalmente por el fenómeno natural del afloramiento costero, que en la época seca aportó nutrientes como nitrato y fosfato, esenciales para la productividad ecológica del sistema.
En cuanto a las bacterias fecales, los valores de coliformes totales fueron significativamente mayores durante la temporada lluviosa, indicando un incremento en el arrastre de sedimentos y materia orgánica. En contraste, los niveles de E. coli fueron relativamente bajos, sugiriendo una baja contaminación fecal. Sin embargo, durante la temporada seca, los valores de E. coli fueron más altos en la parte alta del estuario, posiblemente debido a la presencia de mamíferos y la falta de escorrentía que alimenta el sistema.
“Estos resultados posicionan a la Bahía de Chame como un ecosistema costero con buena calidad ambiental, con variaciones naturales propias del ciclo estacional y del afloramiento costero, pero con una baja presión antrópica en comparación con otros estuarios del país”, indicó el Dr. Carlos Vergara Chen, líder del equipo de investigación.
Los investigadores subrayan que estos datos no solo son valiosos desde el punto de vista científico, sino también como insumo clave para estrategias de conservación y manejo sostenible. El buen estado ecológico de Chame podría convertirse en un modelo para la gestión de otros ecosistemas costeros del país, especialmente aquellos más vulnerables a la urbanización y la contaminación.
Este estudio reafirma la importancia de continuar monitoreando de manera integral los ecosistemas marino-costeros de Panamá para garantizar su conservación a largo plazo y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de ellos.


El distrito de Chame cuenta con el área protegida de Manglares de la bahía de Chame, clasificada como Área de Uso Múltiple. Durante años, esta zona ha sido una fuente de sustento para las comunidades, a través de actividades como la extracción de madera, la pesca, la colecta de conchas y la producción de carbón. Además, la industria del camarón estableció áreas de cultivo en la zona, las cuales fueron afectadas por el virus de la mancha blanca.
De acuerdo a la Mgtr. Tania E. Romero González, quien estudio áreas de regeneración natural de manglares en antiguas parcelas de cultivo de camarón y comparó la función ecológica del secuestro de carbono en estas áreas con las áreas de manglar sin intervención antropogénica o cobertura natural, observó que, después de aproximadamente una década, áreas abandonadas que habían servido al cultivo de camarón, las reservas de carbono en las zonas regeneradas y las zonas naturales de manglar presentaron valores similares en cuanto a secuestro de carbono. Entre los componentes del ecosistema que actúan como reservas de carbono, los suelos representan aproximadamente el 96% del carbono almacenado en este ecosistema de manglares.